Nos roban la cartera. Así de
tajantes se han mostrado desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos
(UPA), tras conocer que la Comisión Europea va a recortar un 4% las ayudas de
la PAC que reciben los productores españoles.
Una semana antes de que lleguen las ayudas, cuando los agricultores y
ganaderos ya tienen el presupuesto organizado, incluyendo compras,
contrataciones y préstamos... llega Europa y dice que nos van a pagar 162
millones de euros menos.
Lo único que funciona más o menos en España sigue siendo el campo... y
no paramos de recibir bofetadas. Les importa un comino que el campo español se
quede en la cuneta, se hunda. Ningún país en su sano juicio dejaría que los
extranjeros se apoderasen o machacasen sus sectores de producción como lo
hacemos nosotros.
Pero es que, además, el golpe siempre viene de dentro. Aún tenemos reciente
-en otro orden de cosas- la obcecación de Joaquín Almunia por cargarse la
industria naval de su país y de su tierra, y ahora resulta que, según la UPA,
este recorte es una herencia de los tiempos en que el actual ministro, Miguel
Arias Cañete, formaba parte de los gabinetes de Aznar.
Los recortes -la estafa, porque viendo las circunstancias no se puede
llamar de otra manera- son fruto del mecanismo
de disciplina financiera, que la UE va a aplicar por primera vez, afectando
a cientos de miles de personas en España. Un mecanismo que se aprobó en 2003, en
la primera etapa de Arias Cañete como ministro de Agricultura.
¿La solución? Estamos demostrando que somos un país que no nos movemos.
La gente de la ciudad no es consciente de todo lo que van a perder también
ellos si el campo se hunde. Alimentos muchos más caros, de calidad inferior,
sin tantas garantías. Un nuevo éxodo del campo que acabaría de reventar
salarios y condiciones laborales. La ruina absoluta para España, a un paso de
que nos tengan que alimentar con raciones de emergencia como en los países del
África.
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